Opinión

Tamara Falcó o cómo una ultraderechista española se convirtió en una estrella mediática

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En primer lugar, los gritos machistas y neonazis de los chicos del Colegio Mayor de Elías Ahúja a las chicas del Colegio Mayor Santa Mónica. Los chicos gritaron a las chicas salvajadas machistas absolutamente intolerables e insoportables como “Putas, salid de vuestra madriguera como conejas, sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea”. Sin embargo, tuvo que ser la embajadora alemana en España la que alertó de que el incidente excede, con mucho, el acoso machista, por muy repugnante que fuera: “Es deleznable con las mujeres y los saludos hitlerianos y cánticos nacionalsocialistas proferidos atentan contra la memoria de millones de víctimas de un régimen atroz”.

En la mayoría de los medios españoles esta cuestión se trató como menor, si es que se trató —ejemplo: “El machismo y la retórica del cazador”, de Milagros Pérez Oliva, en El País—. Sin menoscabar el repugnante acto machista, ¿cómo pueden haber quedado oscurecidas las expresiones nazis y los saludos hitlerianos? Seguramente porque España está demasiado acostumbrada a la trivialización de estos, porque personas como Tamara Falcó desfilan por los fotogramas televisivos hasta el cerebro de los incautos televidentes.

Un ejemplo de ello lo encontramos en La Sexta, quizás el canal de televisión más progresista del espectro mediático español. Este canal da voz al general Rafael Dávila como analista. Este general retirado es hijo y nieto de generales franquistas. Pero, aunque la genealogía es probable que tenga mucho que ver con sus acciones, no se le juzga por ello. El general Dávila escribió una carta abierta en ABC a Manuela Carmena en el año 2015 de repulsa por el cambio de la calle de su abuelo y años después, en 2021, publicó un libro sobre la Guerra Civil en el Norte de España. En el mismo asevera que la destrucción de Gernika e Irún no fue provocada por los bombardeos nazis y fascistas, sino por “los rojos”. Una atrocidad que en Alemania sería delictiva, pero que en España te proporciona un pasaporte para las cadenas de televisión, incluida la de “los rojos”, La Sexta (también apareció en Antena 3 o los diarios El Mundo, El Confidencial y 20 Minutos).

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Cada vez que Tamara Falcó aparece en televisión consigue legitimidad y promoción. Promoción para difundir sus ideas ultraderechistas. Y ello es posible porque las élites españolas, en sus entrañas y sus raíces, siguen siendo ultraderechistas.

Entre la carta abierta y el libro, no tuvo otra ocurrencia que promocionar la asociación legionaria del neonazi Joachim Fiebelkorn, lo que ya relatamos aquí en el pasado. Un neonazi que fue compañero de fatigas del nazi Klaus Barbi, conocido como ‘el Carnicero de Lyon’. Cada vez que Rafael Dávila aparece en televisión consigue legitimarse y consolidarse como experto, lo que, obviamente, le permite vender más libros. Libros que difunden sus ideas negacionistas sobre los crímenes nazis, fascistas y franquistas y que llegan hasta la mente de los progresistas que ven La Sexta pensando que es lo más progresista que hay en España sin percatarse que pertenecen al mismo dueño que la cadena más conservadora del país de las cuatro más importantes, Antena 3.

De la misma manera, cada vez que Tamara Falcó aparece en televisión consigue legitimidad y promoción. Promoción para difundir sus ideas ultraderechistas. Y ello es posible porque las élites españolas, en sus entrañas y sus raíces, siguen siendo ultraderechistas. Siguen siendo esos jóvenes cuyas canciones y rituales fomentan la cultura de la violación y las ideas más reaccionarias, aunque ya mayores y de formas más moderadas, como el ex político del Partido Popular Pablo Casado, el excoronel guardia civil Pérez de los Cobos o Javier Tebas, actual presidente de la Liga de Fútbol Profesional. Y, por supuesto, porque los ultraderechistas son las estrellas mediáticas de la televisión española.

En España —como en el resto de Occidente— no hay militares tramando cómo controlar la mente que estén entrenando cómo atravesar una pared o cómo matar a una cabra con su mirada. Las élites descubrieron que no era necesario llegar a tanto. ¿Para qué matar a las cabras con una mirada si puedes convertir a la humanidad en un rebaño con un mando a distancia? 

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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